Cada instrumento nace de una selección cuidadosa de la madera. Trabajamos con abeto alemán y cedro canadiense para la tapa armónica, y palosanto de la India para aros y fondo. El proceso completo de una guitarra de concierto ocupa entre cuatro y siete meses.
La tapa determina el carácter del instrumento. El abeto ofrece un ataque definido y gran proyección; el cedro responde antes y da un color más cálido, apreciado por quienes tocan repertorio romántico. Ninguna de las dos es mejor: son voces distintas.
Atendemos también trabajos de restauración: levantamiento de tapa, sustitución de trastes, ajuste de acción y reparación de grietas por sequedad. La humedad relativa recomendada para conservar un instrumento es del 45 al 55 por ciento.
El taller se visita con cita previa. Es posible probar los instrumentos disponibles y encargar una construcción a medida, indicando escala, anchura de cejuela y preferencia de tapa.